La construcción de la imagen fotográfica consiste en la manipulación de la luz que refleja el cuerpo fotografiado y el tiempo en que esta se atrapa con la cámara. Es en la oscuridad donde la luz puede revelar las formas, es la oscuridad el medio para que emerja la imagen.
Este juego de luz – oscuridad que hace parte del acto fotográfico está presente en el ritmo circadiano de la tierra, donde la luz afecta a todos los seres vivos en intervalos regulares de tiempo. Se exponen los cuerpos a la luz y esta determina el sueño o la vigilia, la temperatura corporal y el apetito. En la penumbra los cuerpos se transforman y en el sueño se revelan imágenes posibles del inconsciente.